Reversión

Reflexiones de un colombiano en relatos, prosas, versos y textos que quienquiera me puede recibir, que quiero compartir un poco. Si obtienes algún deleite, o experimentas alguna complicidad, puedes escribir un comentario.

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22.12.06

El Energúmeno y el Fritanguero Entrega I

categorías: Relatos

Si recorremos las calles de Medellín el día que les toca la recolección de basura, podemos observar, como perros hambrientos, recicladores más o menos hábiles y selectivos zigzagueando y urgando de bolsa en bolsa con un impudor que envidiaría el más ambicioso estoico. Los carros de rodillos, costales de varias calidades o la ausencia de estos y aquellos indican otra forma de estratos dentro de la miseria, alegran nuevos matices en las subjerarquías infrahumanas. Con la jornada avanza también el deterioro de los paquetes y del cariz urbano, sufriéndose en los sectores más descuidados un derramamiento de vertedero, como si las polutas, hollinientas y herrumbrosas calles vomitaran; el centro de la ciudad parece una letrina ciclópea sólo transitable con el endurecimiento que da la costumbre.


Podríamos descender un último peldaño, hay aún un estrato. Son unos pobres miserables que pasan tirados en medio de las aceras como cadaveres, ahítos y transidos de sacol; renegridos y fétidos, como culminación cenital de la inmundicia urbana y, si cabe, humana.


Uno de estos pobres hombres brindaba un espectáculo singularmente grotesco, contorcido en los andenes más infestados de desechos; en grumos mugrientos e irregulares unos retorcijones que titubeo para llamar pelo y barba, rapados por el mismo aquí y allá, en chambas zanjadas en sus desvaríos y afición por las cuchillas de afeitar desechadas; pinturreteado con lo que encontraba —cosméticos, harinas, tierra—; cuando despierto siempre la mirada fija, perdida, con un brillo desteñido y difuso, cual si la retina consistiera en un velo de sangre espesa concentrado allí por la yerba; ya una sonrisa, ya un gesto seco, pero siempre inmutable su semblante.


Un energúmeno así y Jesucristo hubiera perdido su entereza y nada habrían lamentado los porqueros gerasenos.


Pocos resistían acercársele, por lo ingrato a los sentidos de su cercanía; en muchos provocaba además cierto temor. Sólo algunos comerciantes de la zona soportaban su repelencia, le conminaban para que se regenerara y le soltaban cualquier sobrado o trago de agua, precipitadamente, acosándolo para que despejara, conjurando su imagen comercialmente indeseable... Quien era una excepción a estas actitudes trabajaba un carro en una esquina —en la cuadra de los talleres de mecánica—; ventrudo y chaparro, y con un mostacho negro, enmarañado y frondoso. Velaba por el cumplimiento del rollizo régimen mecaniquil de ley a punta de chicharrones, chunchurria, chorizos y otras carnes acompañadas de arepas, patacones, papas, tozineta... que freía indistintamente y untaba con generosa mantequilla y salsas y lonjas de queso fundidas en más mantequilla. El grasiento fritanguero y su grasienta clientela —el uno por su cocina, por sus motores los otros— carecían de los escrúpulos del resto de la vecindad y bienpagaban el jolgorio que formaban con el energúmeno proveyendo la base de su dieta de pervivencia. Sus juegos y chanzas casi nunca pasaban de la pueril acicaladura, como si fuera una muñeca, del raquítico esperpento, quien malvestíase ceremoniosamente los pintorescos harapos desechados por las hijas y esposas de aquellos, malcubriéndose con los de las primeras, enredándose entre los de las últimas; quien se pinturreaba y embadurnaba con lo que fuera que pusieran en sus manos —el betún y el pintalabios era una combinación singularmente jocunda—. No obstante, de cuando en cuando, cuando los más moderados del concurso faltaban, asímismo la alegría revestía cierta pueril crueldad; como entregarle excrementos caninos o inducirlo a particpar de algún juego peligroso, que entre peor librado le dejaba, mayor algazara levantaba.

  • Creado por  alemmela Creado por alemmela
  • Posteado en 12:53:13
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